miércoles, 18 de abril de 2012

muñeca echa mujer

COLORINA
Es de noche, las corrientes de frio  no ayudan en nada a mi fogata, estoy solo, excepto por la hermosa luna, la cual da sombras en los infinitos lugares del desierto. Ya fue cientos de noches en las  que me fui de casa, tratando de buscar algo, no sabia que podía ser o lo que quería, en el calor del departamento, todos dormían, pero al abrir la puerta que daba a mi ida, escucho un pequeño llanto, resultaba ser mi hermanita menor de tan solo 3 añitos, es lo que mas e amado en mi vida y la dejaba sola con el resto de la familia, me pregunta que es lo que ago. Su voz penetra fuerte en mi corazón y solo me acerco a darle un abrazo, en ese momento comprendí  por completo que ella sabía que pasaba, ella igual me abrazo y me acaricio la mejilla con suavidad. Ella me regala su muñequita encendedor, bien simple de traje negro y pelo rojo y si uno le apretaba la pansa, la muñeca escupía un poco de fuego y llevaba un traje de bailarina, algo ya desgastado. Mi hermanita me dice que le devuelva su muñeca cuando despierte, mis lágrimas caen en goteras, sobre su pelito.  Pero tiempo a pasado y ya no creo devolverle su muñequita,  en este tiempo y bajo la luna, no soy mas q un vago q recorre el desierto, devorando alacranes al fuego lento y tomando un jugo de cactus. La noche no parecía nunca terminan y el refugio no se hizo esperar, entre una rocas duermo a la fogata que con la muñequita había prendido un pequeño fuego, el calor me recordó al primer abrazo de madre y quede dormido, el sueño fue tranquilo y sentí que pasaron años y años, lunas tras lunas, nunca sentí el calor de la del sol, solo la fogata. Al abrir mis ojos, me di cuenta que no estaba en donde quede en sueños, este lugar es mas suave, no hay arenan no rocas ni frio, todo esta florido, las luna dio inicio a un brillo poco casual y me di cuenta de que todo era un mar de flores que brillaban y bailaban al compas del la luz que la luna les otorgaba a cada una. Pero por mi parte, yo estaba seco, agrietado, de piel fina como arena, pero avejentado, tenia  el pelo largo como cadáver de anciano, solo que yo me podía mover en vida, recordé a la bailarina, busque ente todas las flores moradas, amarillas, blancas o celestes, pero no estaba en ninguna parte, entonces, siento una presencia poco usual, era ella, solo que no parecía ser la muñeca, tenia mi porte. Hermosa, vestida de medias grises, unas cintas de seda, grises que le llegaban hasta arriba de la canilla, zapatillas finas de igual color, el tutu era de cola, escalonado, de color azul marino y con bordes negros, fue entonces cuando la luna, la ilumino solo a ella, mis ojos no lo podían creer, tal belleza, parado delicadamente sobre flores de pétalos rojos, me acerco lentamente, su carita es blanca, con percas en sus sonrojadas mejillas, pero fue su pelo, lo que me hizo perder la cordura, partía de ser rojo oscuro a bajar en degrade, pasando por naranjo  y terminando en puntas doradas y unos labios rosados, era  mas una doncella que una bailarina. La luz de la luna la siguió, es sus paso hacia mi, hasta que los dos nos encontramos bajo la misma luz de la luna, la cual fue testigo de que puede apreciar con mi tacto su delicado cuerpo, ella me sonrió con alegría y yo entrelace lentamente mis dedos en su colorido pelo, ella con sus suaves manos, me acaricio las mejillas y me beso, ese beso me hizo cerrar los ojos, tranquilizo mi corazón, un beso cálido como una llama en sus labios, pero una llama de vida, ese beso convirtió mi desgastado cuerpo en vidrio, poco a poco, caía  de rodillas, ante ella, pero mirándola a sus ojos verdes claros como esmeraldas, quede sellado en vidrio pero feliz y mirando hacia arriba y con ella de regreso a muñeca, la cual descanso en mis manos de forma agradable…..su calor encendia almas...FIN. 

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